Leyendas

“LA GÜESTIA”

Viajamos al Norte de España donde la vegetación abunda y los bosques son frondosos, llenos de vida y con un ambiente mágico que rodea a toda persona que por allí pasa. Un ambiente que envuelve todo de fuerza, positivismo y de bienestar . Donde los rayos del Sol alimentan física y mentalmente todo lo que allí vive, pero…..¿qué ocurre cuando cae la noche?¿qué son esos ruidos casi guturales que provienen del bosque ?

Según la leyenda y todos esos espeluznantes testimonios de la gente más longeva de Asturias, lo que nos describen es a ese grupo de ánimas que visitan a la gente que se encuentra moribunda, que están en esa delgada cuerda que separa la vida de la muerte.
Este grupo no es desconocido por la persona que se encuentra casi sin aliento, todo lo contrario, lo componen seres conocidos ya fallecidos, vestidos de blanco, alumbrados por cirios y portando un ataúd donde el alma de aquel que yace en su lecho de muerte ocupará, pero con una condición un tanto macabra, lo hará cuando «LA GÜESTIA» lo visite tres veces, y con ese nombe es como denominan al temido grupo, los que merodean al moribundo con la intención de arrebartarle el alma.

Su misión es la de transportar el alma de su recién fallecido conocido y que no se desvíe por el camino de las sombras, no tratan de asustar a los vivos, pero cuentan esas historias a caballo entre la realidad y la ficción que si alguien se los encuentra o interrumpe su misión es recibido por un gran golpe y unas frases en asturiano que le invitan a dejar su paseos nocturnos:

-“Anda de día, que la noche es mía”

Advirtiéndole de los peligros mundanos y de las criaturas que habitan en el bosque que su único fin es alimentarse y asustar a todo lo que esté a sus alrededor al caer la oscuridad.

Como consejo personal, si cualquiera de nosotros viaja a tan maravillosa tierra, llena de vida ,de un verde sin comparación y una noche nos apetece caminar por esos senderos donde la historia y las leyendas se unen , agudizar el oído y la vista.
Resplandor de velas utilizando a modo de cirio huesos humanos, un sonido lejano de campanillas chocándose unas con otras, la sombra de un grupo de personas con sudario que hacen del bosque algo tenebroso y escuchando unos cánticos antiguos:

– Cuandu nós yéramos vivos
andábamos a éstos figos
y agora que somos muertos
andamos per estos güertos
¡Andar, anda, hasta’l tueru la figar¡

¡¡¡¡CORRED¡¡¡ no nos vayan a confundir con un moribundo que no encuentra paz y que intenta irse hacia la oscuridad, o simplemente se den cuenta de que somos simples transeuntes nocturnos ansiosos de un paseo y nos llevemos un buen golpe con su debido susto al reconocer al ese grupo de ánimas en busca de un alma y al que todo denominan «LA GÜESTIA»